Emma Cerón Vázquez
30-ago-1925 -- 27-dic-2012
"Cuando me vaya por mi lloraras"
Hermosa mujer de piel marfil, delgada y pequeña. Aquella que me arrullaba cantando desde el corazón lo que los años habían grabado en sus pies. Toda tu vida fuiste ejemplo amoroso de una abuela orgullosa de sus nietos, bandera que ondeabas. La dulzura con tus nietos, la terquedad de toda una vida con la "Concha", el olvido de grandes amores infortunados. Por más que lo hayas dicho no te has ido ni te iras aún, vives en un machucón de tu bisnieto, en el café con pan de las mañanas que llena de ternura mi memoria.
Sigues aquí mujer porque tú me enseñaste a caminar y cada paso que yo doy es una extensión de tu espíritu, una continuación de nuestras aventuras juntos cruzando de terminal a terminal por la ciudad de los palacios o bajo el sol de un desierto de cálidas aguas. Con tus pequeñas manos moldeaste una parte del corazón de este poeta, gracias por eso abuela, por haber sido una dama, una gran dama. Doña Eme, no te regalo una lágrima porque sobraron, mejor te regalo una canción, un baile y un abrazo, te regalo una petición; una buena taza de café y una concha blanca para cuando finalmente te alcance perfecta para acompañar una tarde llena de historias y fotografías, recuerdos y alegrías.
Abuela sin saber me diste lo justo para inmolarme como un triste en ésta vida; inconsciente en mi mente quedó guardado Osiris, con sus defectos de mujeriego que en tu eterna negación fue un gran hombre. Un hombre que revive en su nieto aunque haya abandonado a sus hijas. Gracias abuela por la materia prima que alimenta a mi tinta. Gracias abuela por una gran madre y una gran tía; gracias abuela por hacerme sentir el niño más deseado del mundo a pesar de mi insistencia en que soy un accidente.
Abuela, descansa en brazos de Dios, él que siempre te amo, a quien siempre rezaste en las noches. Gracias abuela por todo el amor que me regalaste. Gracias abuela por llevarme a buscar la poesía en mi consumido corazón. Por que hay dos vínculos entre nuestros corazones, el del amor malogrado y el de la ternura infinita. Seguirás aquí hasta que la belleza de tu juventud sea olvidada hasta que el anónimo cariño manifestado de tus nietos a tus bisnietos y sucesivamente se extinga entre la indiferencia de la modernidad.
Gracias abuelita.
Abuela, descansa en brazos de Dios, él que siempre te amo, a quien siempre rezaste en las noches. Gracias abuela por todo el amor que me regalaste. Gracias abuela por llevarme a buscar la poesía en mi consumido corazón. Por que hay dos vínculos entre nuestros corazones, el del amor malogrado y el de la ternura infinita. Seguirás aquí hasta que la belleza de tu juventud sea olvidada hasta que el anónimo cariño manifestado de tus nietos a tus bisnietos y sucesivamente se extinga entre la indiferencia de la modernidad.
Gracias abuelita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario