Esa soledad que mata, te roe por dentro. Irónicamente se ha vuelto una compañera, la única con la que puedo hablar en las noches de insomnio porque de alguna forma u otra siempre quedamos ella y yo. A veces se acerca mi amada huesuda pero nunca lo suficiente, ¿cuándo entenderá?. Existen malos chistes que necesitan ser borrados que nunca deberían dejar ni un esbozo de sonrisa siquiera pero "alguien" cree que eso es divertido.
Algunos males se exterminan bastante sencillo, otros toma más de veinte años. Ojala existiera una cura para esta mala hierba que habita el jardín de tus abriles. No quiero estar con ésta soledad. ¿En qué momento me abandonaste? Todos cuestionan mi creencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario