viernes, 25 de abril de 2014

Hoy tropecé con un carrito

Hoy tropecé con un carrito
huella de tu mágica fuerza
sanador de almas 
reparador de corazones
tus risas retumban en las paredes
silentes testigos de tiempos amargos
pintas de esperanza el gris de mis manos
callas los gritos de miles de seres
atrapados en la bruma
de un sinsentido 
y aunque tus ojos son el constante recuerdo
de mi crónico encierro
autoimpuesto
tu sonrisa me recuerda las ilusiones
ahogadas en un charco de edad
el pajarillo fiel compañero
no para de cantar a tu ritmo
revolotea entusiasmado 
siguiendo las huellas de tus pequeños pies
sobre la arena 
sacude su jaula inundando mi pecho de luz
una luz que vibra
vibra dentro de mis células 
avasallador resulta tu canto de inocencia 

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