Mis pasos perdieron el camino
bajo el ardor del sol
sobre la estéril arena.
Mi recorrido ha quedado marcado
por las gotas de sudor
que resbalan de mi cabeza
sobre mi rostro
se acumulan en mi barbilla
y mueren en la herviente arena.
No hay más agua
ni pan
solo polvo pegado a mi piel,
pedazos de mis labios cayendo
a cada respiro.
para ver la pelicula vieja de un perro negro echado entre un aljibe y la banqueta
sábado, 14 de septiembre de 2013
lunes, 2 de septiembre de 2013
Disparó. El recuerdo se derramo en el piso, el anhelo emanaba por la herida. Ambos hilos se mezclaron y buscaron la salida. Sortearon el laberinto de zapatos, envases, ropa; pasaron por debajo de la puerta, discretos pegados a la pared pasaron por la sala; evitaron la cocina y a sus dioses. Salieron por la puerta principal y deslizándose por el asfalto siguieron avanzando. Ignoraron el cálido llamado de la esperanza y siguieron hasta el cerro. Subieron por una ladera, aferrándose a las rocas que hervían bajo el baño del sol. Buscaron la sombra de los árboles. Finalmente llegaron hasta la cueva donde todo había comenzado. Avanzaron hasta la flor que habían plantado hace tiempo, dieron vueltas junto a ella y se enterraron junto a sus raíces. Ahí bajo tierra, en el abrazo de su flor decidieron que era el momento adecuado para morir.
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