Leedores,
que puedo decirles, despues de una noche maravillosa con dos señores poetas. Una vez más queda demostrado que cuando de cultura se trata la difusión brilla por su ausencia. En el patio de una casona vieja del centro de la ciudad, atras de la casa de la cultura, sobre Ignacio Allende, se declamaron deisciseis poemas (ocho y ocho) con sus respectivas anecdotas, de gran nivel y valor estético, social, politico y literario. Les digo que par de figuras pasaron desapercibidas en una noche donde las palabras volaron formando imagenes mágicas sobre las cabezas de los presentes, un momento donde pasado y presente fueron uno mismo, donde las distancias se redujeron a unos escasos metros.
Que lastima por todos aquellos que vieron pasar una noche de martes sin la menor idea del milagro y del nuevo universo que se pacto en el patio del CIELA. Afortunado que soy por haber tenido la oportunidad de presenciarlo, gracias al destino que llevo a mis oidos la poesía de éstas grandes figuras.
que puedo decirles, despues de una noche maravillosa con dos señores poetas. Una vez más queda demostrado que cuando de cultura se trata la difusión brilla por su ausencia. En el patio de una casona vieja del centro de la ciudad, atras de la casa de la cultura, sobre Ignacio Allende, se declamaron deisciseis poemas (ocho y ocho) con sus respectivas anecdotas, de gran nivel y valor estético, social, politico y literario. Les digo que par de figuras pasaron desapercibidas en una noche donde las palabras volaron formando imagenes mágicas sobre las cabezas de los presentes, un momento donde pasado y presente fueron uno mismo, donde las distancias se redujeron a unos escasos metros.
Que lastima por todos aquellos que vieron pasar una noche de martes sin la menor idea del milagro y del nuevo universo que se pacto en el patio del CIELA. Afortunado que soy por haber tenido la oportunidad de presenciarlo, gracias al destino que llevo a mis oidos la poesía de éstas grandes figuras.